“política sin sopapa”

By laempresadevivir

Mariano Iriart

Quisiera dirigir la atención, si me fuera posible, antes al problema que a la unidad del libro. Ver al libro, en definitiva, abordar de una forma o de varias y construir su problema; e interesarse en lo que esto nos puede aportar para poder enunciar lo que nos (o se) ocurre.  Algo está pasando y otras cosas podrían pasar, etc. Los conceptos son como carreteras, pero nos conducen a mirar algo en la realidad, a diferenciarlo, referirlo, lo que quieran. Esto no es dicho para implicar una concepción del lenguaje, sino para la elaboración de un pensamiento estratégico, que hay que aprender a ejercer y tener y formar y enunciar. Esto es, en fin, para introducir y ampliar nuestro libro con la lectura y elaboración del “mapa conceptual de la política argentina” que es el apéndice al libro El presente absoluto. Periodismo, política y filosofía en la Argentina del tercer milenio, que es explícitamente la continuación y final de esta obra con la que nos estamos involucrando. Y además del apéndice habría que leer también la primera sección de este libro que es, precisamente, “La Argentina como problema filosófico”, empezando por el principio: “la construcción de una contraopinión”. ¿Para qué? bueno, por lo que dice ahí: “señalan ideas que están en estado práctico en los trabajos publicados” (PA, 19). La mayoría de los conceptos pueden hallarse en las anotaciones urgentes de Abraham en la página que se llama “Trabajos Prácticos” (hay enlace desde LLP), en su “Diccionario político argentino”.
Eso. Lean y hablemos, y escribamos. Hay que agilizar el intelecto. En homenaje a eso yo quiero rescatar esta idea, este concepto para pensarnos, tener más claro dónde estamos, quiénes somos, cómo vehiculizar algunas modificaciones. Bueno, no sé si me saldrá tan magnífico, lo dudo, pero voy por el intento; ustedes aporten también su comprensión o lo que quieran.
“Política sin sopapa” es una “idea” o artefacto conceptual de Divididos (2002). Es una excelente imagen, no sé definirla, pero para recurrir a ella y reconocerla. Me parece que señala claro a una tarea política interesante y urgente, una actividad valiosa, la de un instrumento un poco despreciado por donde se lo usa y dónde se mete pero muy importante: la sopapa. Una sopapa intelectual, para incluirla en la famosa “caja de herramientas” de la elaboración teórica, mediante un esfuerzo espiritual y político. Me parece un instrumento buenísimo, por su adecuación al objeto es decir, para la política. Se destaca por su función. No es de construcción (martillo, pinzas, escuadra, clavos,… las típicas herramientas), es de funcionamiento. Actúa para la desobturación de cañerías o algo así; algo impide que corra, que se renueve, que desagüen estas inmundicias, que a las cloacas entren y que caigan al mar y se pierdan al fin; se queda trabado, bloqueado. El mar está contaminado y las casitas se inundan, y van a votar. Así estábamos, pero eso tampoco cambió, sigue sin fluir “naturalmente” (fuimos a elegir en el 2007 contra el miedo del 2001, etc), un resultado cantado de nuevo a bocadeurna, que no es ninguna boca porque no hace succión, canta solamente. No se mueve, ¡hace falta aplicarle esta sopapa política! transformar en este sentido la política Argentina. ¿A quién amará esta loca? Porque la canción, que se llama “Villancico del horror”, dice: “la juventud trabada/ política sin sopapa/ Argentina está de novia / se casa por amor”. Eso de la juventud trabada es muy cierto y que argentina gauchita se emborrachó en esas fiestas y pasó de mano en mano y se enamoró… pobrecita, también: un horror. La verdad es que nada transita por la política argentina, todo se estanca: el peronismo, el periodismo, los mismos analistas, los mismos hombres rebotando por todos los gabinetes, el mismo tipo de cura, la misma forma de milico, la identidad ciudadana… Es más que la inercia flotante o la dificultad dispéptica de la voluntad creadora. Ahí actuaría la sopapa: destrabando y sin casarse con nadie. Algo impide o no deja pasar o frena; pero no se trata de saber si es la tradición, el poder o el gen: mover, o sopapear mejor (un efecto ventosa, no un cachetazo a la juventud). La practicidad de las ideas transforma al mundo o lo que percibimos de él. En otro tema que se llama “Un alegre en este infierno” que con ese título ni canción hace falta pero la tiene y de las más lindas, insisten con la sopapa. “Futuros y pasados / te roban el presente/ un mundo sin sopapa / y a qué hora vuelve la luz”. Creo que ese es el efecto más visible de la necesidad de sopapa: la perdida (o el robo) del presente, con todo lo que ello es, y especialmente tema para la filosofía.
 

4 comentarios para ““política sin sopapa””

  1. Laura Dice:

    Yo conocí la ” sopapa” – hasta ese entonces ni bolilla-, en mi condición de estudiante aún adolescente devenida en reciente ama de casa part time, y me impresionó la efectividad y lo necesario de dicho instrumento, por eso siempre tengo dos a mano en casa ( una pequeña y otra tamaño normal).
    ” Una sopapa intelectual, para incluirla en la famosa “caja de herramientas” de la elaboración teórica, mediante un esfuerzo espiritual y político ” me parece una idea buenísima. Profundizar el pensamiento sobre el presente y armar estrategias para destrabar esa inercia de los jóvenes y de muchos mayores del ahora, casi siempre adosada comodamente a una supuesta idiosincracia nacional; me parece un trabajo difícil y posible.
    Por lo pronto estar leyendo con ustedes me ha sopapeado el intelecto de manera interesante ( aunque todavía no se note).

  2. Nicolás Kruk Dice:

    Hey, que bueno mariano… excelente imagen la de la sopapa. Agrego una cosita que leí en “La aldea local” de Tomás Abraham y que es una definición de intelectual (que también sería con sopapa):

    “¿Qué es un intelectual?” Es alguien que tiene una formación filosófica dispuesta y ejercida en una problematización política. Problematizar es construir un obstáculo en lo que por hábito se considera cierto; este escollo o roca resulta de marcar una diferencia en un mecanismo de repetición; introduce, además, una inquietud en un universo de creencias. Construir problemas, implantar obstáculos, provocar inquietud. La filosofía es la política de la verdad, decía Foucault.”

    Laura: Aguante el sopapamiento del intelecto!

  3. laempresadevivir Dice:

    Nico: esa es una copada definición, no sé si para “intelectual” así sin nada más; hace referencia en realidad a algo mucho más preciso que es el trabajo filosófico. ¿qué es un filósofo? o sea qué hace, en qué consiste (lo más concretamente posible) su trabajo: problematiza. Fijate que es así, que al final dice: La filosofía es… y eso es porque da la definición de filosofía, o sea del trabajo filosófico.
    Ahora bien, “intelectual” ¿qué quiere decir? ¿qué es un intelectual? bueno eso lo vamos a ver con algún detalle, pero acá, al lado de sopapa quiere decir otra cosa: intelectual como fuente o facultad, ¿de dónde viene esta sopapa? Y fijate -fijénse – que el trabajo filosófico, problematizar, no es solamente construir el obstáculo donde no lo había, sino también en removerlo de donde estaba. ¿Y todo eso para qué? “…politica de la verdad” ¡es una construcción muy rara! pero Foucault lo dice, ¿y qué quiere decir Foucault cuando dice que la filosofía es eso: la política de la verdad? ¿se trata del poder la verdad? NO, del poder a través de la verdad, de la verdad en los engranajes de poder, es esa relación de verdad y poder que mencionamos y algo dijimos y que es tan importante que al final de eso se trata : filosofía, la espiritualidad más elevada porque es la más honda, la que llega más lejos porque… es de origen griego que “si llegaron tan lejos fue precisamente porque sabían arrojar más lejos la lanza desde el punto en que otro pueblo la había dejado tirada en el suelo. Son admirables en eso aprender productivamente…” (Nietzsche, La filosofía en la época trágica de los griegos) La lanza es el sentido, el significado: la lección griega es aprender del vecino: “como ellos debiéramos aprender de nuestros vecinos – para el conocimiento erudito, usando todo lo aprendido como plataforma desde donde elevarnos, más alto que el vecino”. Eso lo dice en relación a la invención griega de la filosofía – me doy cuenta que parece me voy al carajo, pero quiero hacer esta aclaración: muchas veces se dice que hay filosofía en otras partes: incluso que los distintos filósofos muestran diferentes influencias de la india, persas, chinos, judíos, egipcios. Pero la filosofía no es sabiduría. Y los griegos (todo esto lo digo a partir de Nietzsche) por su impulso ideal de la vida “frenaban su afán, en sí insaciable de saber – porque ansiaban vivir al momento lo acabado de aprender”. Y entonces, podemos ver de nuevo desde otro ángulo que la filosofía es una disposición del ánimo, una actitud tipifica al filósofo. Concluyo con lo que dice Nietzsche: los griegos inventaron la filosofía “porque inventaron las típicas estampas del filósofo, y desde entonces la humanidad no ha agregado nada esencial”.

  4. mariano Dice:

    A 32 años del golpe una vez más las palabras atoran la percepción de lo ocurrido, nos unimos todos los argentinos en repudio al genocidio y por supuesto a ellos, los genocidas, pero es una unión que ya tiene demasiadas costuras y recomposturas, ninguno tiene ya derecho a lucir esta prenda, a cubrirse con tales palabras. Lo que se llama “justicia” es o unas reglas y un procedimiento o un estado de situación. Ni una cosa ni la otra se hace realidad aquí. El castigo no tiene nada de divino (al contrario, es “demasiado humano”), y se usa el mismo nombre (justicia) a lo que es venganza o revancha, para santificarla >Cómo componer una sociedad de este atomismo en guerra que nos hemos convertido? (sin apelar a un Leviatán). Bueno, acá en el contexto se me ocurre: usar de otro modo las palabras, para desnudar en lugar de cubrir, por ejemplo

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