La crisis de los intelectuales

By laempresadevivir

Mariano Iriart 

     Uno de los objetos del libro, recurrente y que lo recorre por entero, consiste en una problematización del lugar del intelectual. Este interior está en crisis, arrastrada por la crisis generalizada de instituciones de la que habla Deleuze en la posdata, pero además tiene sus peculiaridades, sus aspectos individuales que la configuran en su especificidad.

En relación a la racionalidad dominante, los juegos y formas de los intelectuales enfrentan dos problemas diferentes. De un lado, son explícitamente cercados por un grupo de aspirantes, decididos a adueñarse de su elemento, que es el pensar. Se trata de los economistas culturales, que saben bien lo que quiere la gente, y si la gente quiere y paga, ahí van a estar para ofrecerlo: discreción y distinción; un ejército al servicio de la venta. Claro que los intelectuales chillan, declaran que son sofismas, pero con encantadora impudicia se les ríen como de Platón en Siracusa.

Por otro lado, y parece más grave, lo que bajo la nueva racionalidad aparece afectada es la propia relación de los intelectuales con lo que es su elemento. El pensar tiende a la forma de racionalidad más fuerte, pero ésta ha sido siempre poco atractiva para los formados en el arte de la crítica. La economía, los negocios y el mercado constituyen un ámbito tradicionalmente despreciado por quienes ocurrían en una vida más pura, más noble, menos ligada a la circunstancia. El problema que se presenta en este caso es que los intelectuales se encuentran ante una realidad que no se deja articular por sus mayores palabras.

Son dos problemas diferentes: en su encuentro estalla una crisis irremediable. Se trata de gestionar su agonía o inventar nuevas habilidades.

11 comentarios para “La crisis de los intelectuales”

  1. CARO Dice:

    La verdad es que me tienen harta los intelectuales, todo lo que dicen lo dicen muy comodos sentados en el sillón de su casa, nada saben de la realidad, no la viven ni la sientes como miles de personas que tienen que padecer miseria, hambre, padecimientos diarios creados por las nuevas formas de dominacion y sometimiento “racionalidad economica”, neoliberalismo, etc. lo que no quiere decir que la anterior forma de dominacion no allá sido mala, como señala Foucault, el estado a sometido y diciplinado a los hombres, no podiendo resolver muchos de los problemas de la poblacion como fue la pobreza, además a sometido a la población y sigue sometiendo a la poblacion desde y hasta en su cuerpo, en sus conductas, en el “deber ser” de la poblacion, con la pobreza que es otro forma de sometimiento , el hambre mata, la desocupación, excluye a una masa de gente cada vez mayor, que nace sin futuro y como un no-ser, ya desde su nacimiento se encuentra determinado, lo determinan de este modo excluyendolo, como persona, como un ser que en realidad es tan capaz como cualquier otro, uno mas en definitiva entre nosotros.
    No se si tiene algo que ver pero tenia ganas de decirlo.

  2. mariano Dice:

    creo que no tiene nada que ver y además para qué decir cosas que no tienen ninguna importancia?
    además está todo muy confuso (bueno yo no soy mr claridad, así que para mí no es tan grave eso) y sin embargo me resulta ofensivo, porque me parece que puedo seguir los hilos de tu pensar y pertenecen todos a tramas sospechosas o hediondas directamente. Hay que anular ese motor de prejuicios. Decítelo y repetítelo con ganas.

    Ahora bien, algo que es obvio pero que quizá sea conveniente decirlo igual, y si alguien me ayuda (pienso en ileana sobre todo que ahí en su blog y ya desde hace tiempo en realidad está ‘inhermind’ con la peculiar posición del intelectual nacional)- “intelectual” eso es muy global y hay que a su vez analizarlo. En primer lugar, no hace más que indicar un desempeño humano en opsición diría un lingüista a otros desempeños igualmente humanos. Y después hay que ver los distintos modos en que eso que es el intelectual se puede presentar. Ahora, cuando vayamos leyendo, todo lo vamos a concretar, hay varias clasificaciones que considerar de las recogidas en el libro (edificantes-sísmicos, universales-específicos, etc), hay otras que podemos traer a colación en la medida en que nos parezcan interesantes, autores o clasificaciones… en fin, se trata, si somos tan dedicados, de avanzar hacia una construcción de la problematización del desempeño intelectual tal como fue vivido y pensado en argentina a finales del siglo XX y la 1ª década del XXI.

  3. Carolina Dice:

    Bueno estuve pensando lo que paso el sabado y pienso dar mi opinion, porque lo digo aqui, porque aqui surgio el debate y visto que no hay otro lugar, este me parecio el mas apropiado.
    Lo que dije de los intelectuales fue aproposito, ya sabia que todos se me iban a venir en contra, lo hice para eso , para provocar y creo que lo consegui o no Mariano.
    Luego vos me dijistes que me asemejaba a Marx, al proclamar el sufrimiento universal en los pobres, no siendo esto asi ya que todos sufren. Si, es cierto todos sufren pobres y ricos, pero los ricos porque sufren, porque se les rayo el auto, porque se peliaron con su mujer, porque no pueden ir a Punta del Este, por la propia existencia humana, si seguro sufren por todo esto, al igual que sufren los pobres por problemas similares, tales como peleas, quizás porque nunca podran tener vacaciones, por la condicion humana en si misma, pero tambien sufren por su condicion de pobres, es decir no tener casa, vivir peor que animales, no poder ser nunca artistas, ni filosofos, ni cientificos, ni psicologos, etc, porque no tienen esa posibilidad,lo que genera en muchos de ellos una condicion de inferioridad, ante los que si tienen muchas oprtunidades en la vida, por lo menos tienen mas posibilidades que ellos.
    Para mi el sufrimiento de los pobres es doble, por un lado sufren la “condicion humana”, al igual que los ricos y por otor la do sufren todos los males de su condicion de pobres, qie he nombrado mes arriba. Bueno si me quiren tildar de Marxista, haganlo, Marx me agrada, ademas me dieron pie para leerlo este verano, a aso me pienso dedicarme.
    Otra cosa que me dijiste el sabado y no estoy nada de acuerdo, fue que no se puede hablar de los pobres, porque nada puedo hacer y terminaria en hipocrecia. Pero si uno toma ese criterio, no se podria hablar de casi nada, al menos que se pueda hacer algo, por ejemplo no se podria hablar de la desocupacion, si nada podemos hacer, o de la actualidad misma, si no podemos cambiar lo que no nos gusta. Por otro lado me siendo muy cercana alos pobres, los conozco y los trato, así que pienso que puedo hablar de ellos. Ademas tomando a Abraham nadie esta libre de ser pobre en un futuro cercano, de quedarse desocupado y formar parte de la pobreza, así que es un problema cercano, en definitiva estoy hablando de nosotros mismos.
    Otra caso que me molesto y mucho, fue cuando dijiste Caro:no te preocupes no voy a pensar que vos sos ese que dijiste. Marian realmente crees que tenes la verdad y solo vale tu postura que egocentrico. Lo mismo puedo decir yo de vos Marian: no te preocupes, no pienso que vos seas eso que decis.
    Cuando yo hablaba de que todos tienen las mismas capacidades, queria decir que si seguro somos todos diferentes, no conozco a dos personas iguales, pero por otro lado pienso que todas las personas, deben poder hacer mas o menos lo que quieren de su vida y no que ya desde pequeños nazcan con el no de pormedio, sin siguiera poder comer.
    Por último aunque no me quedo muy clara la frase de Deleuze, era algo así “podemos lo posible”. Realmente me sigue pareciendo un determinismo y como tal no me gusta, creo que uno puede lo posible siempre y cuando un obstaculo que no nos permite poder mas de lo posible, este mundo nos determina seguro (la sociedad, los discursos legitimados, etc), pero estan los que se revelan a lo impuesto y pueden mas de lo posible. Ademas me hace recordar a un Darwinismo social, es como justificar las injusticias sociales y la estratificacion social.
    Ademas el sabado en el taller encontre una serie de contradicciones que en difinitiva terminabas diciendo lo mismo que en un principio me habias discutido. Este es mi pundo de vista, con el cual me siento comada, igualmente estaria bueno que opinen.

  4. Laura Dice:

    Hola Caro:
    Creo que en tu análisis hay mucha confusión.. que es un ” intelectual” para vos? Qué es la pobreza? Qué es ser pobre? Que es ser rico? Vos, como casi Profesora de Filosofía no te considerás una posible intelectual? Las cosas que vos pensás, analizás, tu postura ante la exclusión social.. no es la de una intelectual? Los intelectuales son ricos? Los intelecuales solo se sientan en sillones y hablan? De dónde sacaste que no saben nada de la realidad? No creo que los intelectuales deban resolver efectivamente los grandes problemas sociales, como tampoco lo hacen profesores, ni los fileteros, ni los plomeros, ni las amas de casa. Pero es indispensable pensar la realidad, criticarla, tratar de vislumbrar la verdad de lo que nos pasa…. para poder hacerlo, es una función necesaria y está buenísimo que haya personas capacitadas para ello. Para nada pienso que los intelectuales vivan en un mundo especial, ideal, sin necesidades, de placeres, menos un intelectual en la Argentina.

  5. marian Dice:

    buenas… qué lindo ver cosas nuevas! Ahora, qué cosas!!! Muchas cosas. Primero, yo no te dije que te parecieras a Marx; creo haber dicho que Marx era un filósofo muy importante (por lo menos eso salí pensando desde casa: “voy a decir que Marx es el filósofo más importante” me dije). Por otro lado me parece muy bien que le dediques el próximo tiempo a estudiar a este pensador al que encuentro además muy interesante. Otra cosa: ¿por qué otra vez me querés pelear? no sé adónde querés llegar proponiendo esa actitud. Tres: cuando decís: “Marian realmente creés que tenes la verdad y sólo vale tu postura(:) qué egocéntrico” ¿me querés hacer enojar o es lo que en realidad estás sintiendo? En principio lo tomo que me querés hacer enojar pero esta vez no voy a reaccionar a ese tipo de estímulo. Otra, la frase de Deleuze es más o menos que una cosa se define por lo que puede: qué puede, de qué es capaz, no hay otra cosa: es todo lo que la cosa es; lo dice respecto de Spinoza y también de Nietzsche y de él en cuanto se reconoce spinoziano y nietzscheano. Determinación hay, sin embargo, a pesar de que no te gusta, en eso que aceptás sin sospecha alguna como “condición humana”, como “condición de pobre”. Lo de Deleuze no tiene nada que ver con lo posible, únicamente es lo real, el acto.
    Es probable lo que decís al final de las contradicciones, me gustaría que fueras más específica en eso, a ver si a partir de ahí -donde hay coincidencias en apariencia- podemos intentar otra manera para el diálogo.
    Respecto de una de las cosas que hablamos el sábado y te manifestás en total desacuerdo: yo no pude haber dicho que no se puede hablar de los pobres, o que no se puede hablar de ninguna otra cosa. Lo que yo digo siempre que, por método, está bien empezar con la pregunta: qué quiere (el que elige por ejemplo, como tema, los pobres). Y se espera mediante ese método, encontrar un quién. Ahora bien puede que quiera intentar algo, mostrar que hace algo, que algo hay, o solamente quiere autocomplacerse, satisfacerse y creerse bueno porque SIENTE tales y tales cosas, que es bueno haga lo que haga prácticamente y sólo gracias a sus humildes y morales sentimientos. Si es injusto que haya hambre en el mundo y uno aborrece la injusticia, debería hacer algo para acabar con el hambre en el mundo, sino “es injusto que haya hambre en el mundo” no significa nada, o te diría: vos no creés que es injusto que el haya hambre en el mundo.
    Por último: me parece que la incomodidad es un buen incitador para ponerse a pensar, te lo digo, porque vas a tener que ponerte a hacerlo -vas a tener que ponerte a pensar- y conmover tu pétreo punto de vista puede que sea una tarea conforme.

  6. Ile Dice:

    Caro: el debate que planteas me parece necesario, difícil e importante, respecto tanto al rol de los intelectuales, así como a la diversas realidades sociales que se padecen en la Argentina como en el resto del mundo. Por eso mismo, dos cosas me parecen que hay que señalar: una, es preguntarse cómo abordarlos a ambos, cómo pensarlos, lo que supone también un hacer al respecto, no se separan. En ese sentido, la provocación, en la medida que genera reacción quizás no es la mejor forma de pensar, al menos para mí. La otra cuestión es, justamente por lo difícil de los problemas que señalás, tratar de no caer en lo mismo, en un discurso fijado, que en su momento elaboró respuestas poco exitosas, algunas más deseables que otras, en contraposición a esa idea de lo posible, que no creo que sea de Deleuze, quien nos trasmite que ciertas luchas hay que darlas aún sabiendo que no serán resueltas en una nueva síntesis.
    Respecto a los intelectuales, ya más o menos di mi opinión, y escribí un artículo que podés encontrar en mi blog: paratodosyparaninguno.blogspot.com (el intelectual como problema) Creo que hay que ser cuidadosos, porque en definitiva no sirve la categoría para pensar. Yo creo que este sujeto se produjo dentro de la historia, incluso a partir de volverse objeto de un problema de conocimiento de sí mismo, mientras de igual forma fue fundado, vuelto a fundar y ¿por qué no destruido? a partir de las relecturas posteriores. Nunca la totalidad de los intelectuales ha sido revolucionario en su pensar, primera matización, ni siquiera todas las disciplinas vinculadas al ejercicio del pensamiento han sido autónomas, ni siquiera los intelectuales mismos han sido autónomos de las propias disciplinas y, por estos tiempos, es difícil reclamar la autonomía del pensamiento respecto del sueldo, de las organizaciones a las que pertenecen, del imperio de la necesidad, de la no utilidad, de la desmesura del deseo de saberlo todo, de la exigencia a tener respuestas a todos los males de la humanidad. En el trasfondo del debate está la discusión que supone, dice SArlo “la necesidad de fijar una posición en medio de una tormenta de debates recién abiertos sobre la lucha armada, la culpa y las reivindicación ideológica de la militancia”, porque es una discusión política, aunque yo no coincida con sus posiciones. Es decir, en el fondo, está el modelo histórico del intelectual, del pasado, surgido en los 60´. Tradicionalmente se los habría caracterizado en función de su ubicación dentro de lo que nosotros llamamos un lugar del saber y en una relación particular dentro de las relaciones de poder, clasificaciones ligadas a su propio discurso en tanto legitimador o descubridor, de una cierta verdad, de unas relaciones políticas allí donde no eran percibidas. En el caso del intelectual crítico como representante de quienes no veían o no podían decir.
    Actualmente las posiciones filosófico históricas, que defienden el pensamiento de la diferencia, cuestionan esa mirada omnisciente y la posición de autoridad del lugar del saber del intelectual, es decir, como dijimos, señalan la indignidad de hablar por los otros. Ya hace un tiempo también aparece discutida esa representatividad e incluso la propia identidad intelectual, junto a reclamos de los propios intelectuales ( que ya no se consideran tales) de cierta autonomía, por un lado, del pensamiento y, por otro, de la particularidad de la relación que cada uno establece entre la teoría y la práctica, individuación, teorías locales, que son difíciles de pensar sin ciertas mediaciones. Pero esta apertura a la diversidad es imposible imaginarla dentro de las configuraciones heredadas.
    Visto así el intelectual no es un agente original ni esencial y que su identidad se enfrentó a numerosas avatares dialógicos, a articulaciones y conflictos con otras fuerzas, por las cuales se ha transformado o desestructurado en esa lucha, abriendo por supuesto nuevas posibilidades sobre las que es interesante ejercer el pensamiento crítico.
    Para conocerlo, para acercarse a quién es, parece necesario identificar aquellas transformaciones que aparentemente tuvieron otros tiempos y cauces en la Argentina, así como debatir acerca de utilidad y el valor de esa identidad, en tanto seguimos usando un término que no sabemos bien qué designa por ausencia de otro que lo reemplace, mientras al mismo tiempo planteamos, sino su muerte, al menos la puesta en cuestionamiento de los sentidos que adoptó en el pasado.
    Finalmente, parece también clave defender la autonomía del pensamiento para pensarse a sí mismo, lo impensado, antes que reincidir en definir a quienes ejercen la actividad intelectual (que quizás han dejado de ser un sujeto, una conciencia representante y representativa) o subordinar esa actividad, una vez más, a los reclamos de otras lógicas, del recuerdo, de la ideología, de la religión…Esta autonomía del pensamiento ( que no es la autonomía de la disciplina ni la presunción de propiedad del discurso académico de la verdad) es quizás la defensa de un derecho, el de no volver sobre una teoría en una operación legitimadora de lo que ya se sabe o se cree saber, sino de crear nuevas. Esa es la conclusión de mi artículo. Finalmente, como decía, este debate es sensible en la Argentina, por nuestra historia, por una tradición antiintelectualista heredada, a la cual me referí el sábado, y por la cual es difícil hacer una crítica a los intelectuales desde un lugar distinto. Debo concederte algo, al parecer quienes podríamos considerar intelectuales quizás ya no se sientan ni tales, ni representativos, ni sienten la obligación o el derecho de hablar por otros sectores, lo que no significa que en su ejercicio de pensamiento no estén comprometidos (de múltiples maneras) con la realidad social a la que parecen referirse. El caso de las universidades, en particular, es interesante, en la medida que lo que aparentemente es un blaberío desde el sillón quizás no sea precisamente un ejercicio de pensamiento, actividad intelectual, sino otras cosas, entre las cuales también está la lógica de hablar en nombre de los pobres sin hacer con el pensar nada por ellos, y eso en definitiva es una posición política. Que eso exista no habilita a desmerecer el pensamiento, sino a problematizar sus usos y a esas posiciones que están encubiertas tras discursos, en apariencia, estratégicamente correctos, que no descubren nada, que no incomodan a nadie, ni siquiera a las formas de pensar y hacer política de hace un siglo.

  7. mariano Dice:

    bien, bien, bien!!!
    Utilidad y valor de la especie intelectual (para la cultura, para la sociedad, para el comercio, para el pueblo, etcéteras). Estoy completamente de acuerdo con lo que decís que es la conclusión, y es la conclusión, de tu artículo (de julio2007): Reivindico el derecho del pensamiento a pensar con autonomía sobre aquello que lo constituye. Y creo que esa es la tarea asignada al intelectual. Requiere atención y franqueza. Saludos.

  8. Laura Dice:

    Justo leyendo el blog de T.A., ” Pan rayado”, encontré el post: ” Hola amigos” del 5 de marzo, en el que se refiere en sus dos primeros párrafos al tema en cuestión, se los transcribo ( aunque está mejor que lo lean en el post original): ” (….) El mismo día que llegué a la ciudad con mi mente aún en medio de la nada con horizonte púrpura me recibió un diluvio de agua y de palabras sorprendentes en una reunión de socialistas. Me dí cuenta de las razones por las cuales los intelectuales no tienen cabida en los aparatos políticos. Las redes de influencia y el armazón burocrático de sectas identitarias no constituyen un ámbito adecuado para ejercer la dificultad de pensar. El trabajo de un intelectual es plantear dificultades. Foucault usaba con frecuencia la palabra “problematizar”. Dicen que “problema” es una palabra de raíz griega que significa ”obstáculo”. En la política los problemas molestan, claro, para eso están. Se prefiere a un filósofo coacher, ésa es la moda, un capo en estrategias e imagen, un resolvedor de molestias que haga sentir al cliente que tiene razón y corazón.”

  9. Ileana Dice:

    Ahora publicó otro que se llama Los intelectuales y el poder, un poco siguiendo con la tónica de la conversación entre Deleuze y Foucault que se titula de la misma manera.

  10. Ileana Dice:

    Ahí lo publiqué…

  11. Nicolás Kruk Dice:

    Algo importante, recomiendo la lectura de las páginas 100 y 101 de LEV y el post de El intelectual específico en Pan Rayado: http://tomabra.wordpress.com/2008/03/12/el-intelectual-especifico/

    Algunos párrafos de esas páginas entonces:
    ¿En qué se distingue el experto en management, este director de orquesta, este hombre culto y práctico, de lo que Foucault llamó intelectual específico?
    Tienen en común que ambos sepultan al intelectual crítico calcado sobre las virtudes del jurista.
    Se diferencian en que el intelectual específico ejerce sus conocimientos al interior de instituciones y su trabajo teórico puede tener efectos políticos y de transformación en luchas locales y puntuales. Drucker concibe en cambio la tarea intelectual al servicio de la gestión corporativa.

    Por el otro lado Schumpeter liga al intelectual crítico al ascenso de la burguesía, y esto desde el invento de la imprenta. Su consolidación es parte de la revolución industrial, cuando dejan de ser domésticos de las iglesias y de las monarquías, para depender del público burgués, lector o espectador. Como el ascenso de la burguesía se abría camino con una visión crítica del mundo, el intelectual es burgués por definición.

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